Blog, Opinión

Enseñar BONITO

Esta semana hemos hablado mucho de DISCIPLINA POSITIVA. El motivo principal es que después de mucho leer y practicar, considero que es una muy buena herramienta para criar y enseñar a los peques y para VIVIR, así de forma general.

Pero, ¿qué es la DISCIPLINA POSITIVA?. Este término se le atribuye principalmente a la doctora Jane Nelsen, terapeuta de pareja y de familia licenciada en California. La doctora Nelsen fue orientadora de educación primaria y profesora de desarrollo infantil durante diez años. Tiene siete hijos y dieciocho nietos y es autora y coautora de dieciocho libros, incluyendo la popular serie de disciplina positiva.

La disciplina positiva es enseñar con cariño.

Y es aquí donde muchos adultos “cortocircuitan” y confunden el poner límites sin gritos, ni malas caras ni adiestramiento militar, con la PERMISIVIDAD. La principal diferencia entre la disciplina positiva y la permisividad, es que desde la disciplina positiva se ENSEÑA Y ACOMPAÑA al peque: HAY UNOS LIMITES Y HAY AFECTO Y CARIÑO. Desde lo permisivo, el niño o niña tendrá cariño aunque no límites y si los tienes no serán constantes y claros y por lo tanto no válidos.

La autora nos cuenta como la Disciplina Positiva es “como un rompecabezas de muchos conceptos (piezas). Es difícil ver la imagen completa hasta no tener todas o casi todas las piezas. A veces, un concepto no tiene sentido hasta combinarse con otro concepto o actitud”.

  • Comprender los objetivos de la mala conducta.
  • Amabilidad y firmeza al mismo tiempo.
  • Respeto mutuo.
  • Errores como oportunidad para aprender.
  • Responsabilidad social.
  • Reuniones de familia y clase.
  • Implicar a los niños y niñas en la resolución de los problemas.
  • Motivación.

Estas son las piezas de las que habla la doctora Nelsen.

¿Y qué pasa con lo de siempre?. Lo de toda la vida funciona, a mi no me trataron así y mira que bien he salido.

Lo de toda la vida funciona. Los zapatillazos, amenazas y gritos funcionan a corto plazo, ya que cortan la conducta que no queremos de la niña o niño. Pero, ¿a qué precio?. A largo plazo está comprobado que crean adultos inseguros, dependientes, miedosos, violentos y poco capaces.

En estos días de tantísima violencia, soy consciente de que NO hemos salido tan bien y me pregunto cómo no despertamos todos y nos planteamos un cambio, porque está cada vez más claro, (solo hay que escuchar las noticias), que “lo de toda la vida”, no nos está llevando por buen camino.

Un abrazo

Ana

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s