Antes de la actividad

Antes de comenzar a organizar o elegir las actividades de los peques, es ESENCIAL que conozcamos bien y tengamos en cuenta ciertas características del niño o niña.

¿Para qué este análisis previo?. Se trata, como siempre, de dar a los niños y niñas lo que NECESITAN. Si una niña es muy activa, necesita movimiento. Si un niño es poco adaptable, necesita tiempo. Recordad que el objetivo de esta sección es dar los peques un tiempo libre y de ocio de CALIDAD Y DISFRUTE.

¡Vamos a ello!.

  • MUY ACTIVO O POCO ACTIVO. Hay niños y niñas que se pueden pasar largos periodos de tiempo sentados jugando con las piezas o mirando algún juguete. Sin embargo, hay otros que se mueven mucho más. Son esas niñas o niños que incluso comiendo, no pueden parar quietos. Si tu hijo o hija, es muy activo y le ofreces una actividad de modelar con arcilla, posiblemente dure 5 minutos sentado en la silla y la arcilla termine pegada en el techo.
  • CERCANO EN EL CONTACTO CON EL OBJETO O LEJANO. Lo que coloquialmente se conoce como “niños tocones”. Esas niñas que meten la mano en todos sitios, o los que dejas algo encima de la mesa y a milésima de segundo ya lo tienen en la boca. En oposición, están los niños o niñas que lo observan todo y después de un rato interaccionan con el objeto. Saber esto nos va ayudar sobre todo a la hora de elegir y presentar materiales.
  • ADAPTACIÓN RÁPIDA O LENTA. Hay peques a los que apenas le cuesta entrar en una actividad nueva. Otros sin embargo requieren de más tiempo. A los niños de adaptación más lenta, es conveniente avisarlos con tiempo de lo que vamos a hacer, o de dónde vamos a ir. Con los que se adaptan más rápido, podemos tener un grado de improvisación más alto.
  • SENSIBILIDAD. Los niños y niñas muy sensibles se agobian con los ruidos y los tumultos. Sin embargo, aquellos cuyo grado de sensibilidad es más bajo, necesitan de más estimulación. Un parque de atracciones de bolas, lleno de niños y niñas gritando puede ser un suplicio para un niño muy sensible, y el paraíso para otro que no lo sea.

(Los dos polos pueden aparecer en un mismo niño, sin embargo siempre hay uno que predomina sobre el otro.).

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MI EXPERIENCIA…

Tener en cuenta estas características me ha ayudado muchísimo a la hora de dar a los niños y niñas lo que realmente necesitan. Os aconsejo, hacer un ejercicio de autoconocimiento y saber qué es lo que predomina en vosotros mismos. Yo soy POCO ACTIVA. Me gusta la lectura, y las actividades de casa-alfombra. MUY ADAPTABLE. Enseguida cojo el ritmo del otro.  LEJANA EN EL CONTACTO. Tiendo a separarme y mirarlo todo desde la distancia. MUY SENSIBLE. Los parques de bolas son un castigo para mí. Sin embargo, a lo largo de toda mi carrera me he cruzado con niños que eran auténticos torbellinos o de contacto muy rápido.

Recuerdo una ocasión, que preparé una actividad muy chula (os la enseñaré más adelante). Había que estar sentado y dar vueltas con una cuchara a un mejunje. El niño era muy muy muy activo y el mejunje, como era de esperar,  acabó tirado por toda la cocina. Al día siguiente, la actividad era una “búsqueda del tesoro”. Escondí tesoros por toda la casa y el niño tenía que encontrarlos por medio de unas pistas. ¡Fue un éxito total!. El niño se movía de un lado para otro (me encargué de distribuirlas por sitios muy alejados), tenía que subirse en taburetes para llegar a donde estaba el tesoro e incluso saltar algún río que de repente había aparecido en casa.

Ese día el niño se lo pasó en grande, yo no me sentí frustrada como el día anterior (le había puesto mucha ilusión a la actividad del «mejunjillo»  y la chica que se encargaba de las tareas del hogar, nos lo agradeció muchísimo.  😉