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MI PRIMER DÍA DE COLE

En unos días, algunas de nuestras criaturas comenzarán su formación escolar ¡la primera vez que van al cole! Y la primera vez para muchos de ellos y ellas, que están en un lugar solos (sin mamá, papá o algún otro miembro de la familia), es la primera vez que se SEPARAN de su núcleo de seguridad.

¿Qué sienten las criaturas en estos momentos?

MIEDO

  • Aunque le hayamos explicado un millón de veces que van a un sitio muy chulo y que se lo van a pasar genial, no nos entienden. Y no lo hacen porque no pueden. Los peques, no tienen aún la capacidad de pensar en el futuro. Su vida transcurre en el presente.
  • Ya se que para la mayoría de padres y madres esto es inconcebible pero los peques no saben si su mamá y su papá volverán a por ellos.
  • La persona adulta de referencia, aún no es SU persona adulta de referencia. No sabe si lo va a calmar cuando se encuentre triste o si le va abrazar cuando lo necesite.

RABIA

  • Posiblemente todo este miedo y tristeza se manifieste en forma de RABIA. Las niñas y niños, quieren estar con sus figuras de AMOR, que son sus familiares más directos y no tenerlas, provoca una sensación de frustración que se descarga por medio de la RABIA.

¿Cómo podemos hacer este transito menos traumático?

  • Objeto transicional: todas las criaturas tienen un objeto que les permite hacer la separación psicológica de la madre. ¿Alguna vez habéis visto a un niño o niña con una mantita, peluche o muñeco que arrastra a todas partes? Posiblemente sea su objeto transicional. Por lo tanto, si se agarra con fuerza a ese peluche y quiere llevárselo al centro escolar, permitírselo.
  • Objeto escogido por la familia: también podéis escoger un objeto pequeñito que pueda meterse en el bolsillo. Recuerdo que una de las peques con las que he trabajado, llevaba una pinza del pelo que utilizaba su madre metida en el bolsillo del uniforme. De vez en cuando, la sacaba y la olía y luego la volvía a guardar. Podéis decirle a los peques que es vuestra objeto mágico, que a vosotros os calma y estáis seguros que a ellos o ellas les va a calmar también cuando lo necesiten.
  • Comunicación que “sostiene”: deberemos evitar los “no llores” o los “no es para tanto” y estar abiertos a que nos expresen sus emociones de tristeza y rabia (evitando la violencia hacia nuestra persona y canalizándola) validándolas y devolviéndoles amor y seguridad.

Como podéis observar, el objetivo es que mientras los peques VINCULAN con el nuevo centro y con los profesionales que trabajan allí, tengan algo a donde agarrarse para que les consuele en los momentos de fragilidad y vulnerabilidad PROPIOS Y NORMALES de su edad y completamente esperables en un situación como esta.

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SALUD, EMOCIONES Y LITERATURA

Salud

El ser humano está compuesto de muchas cosas: una nariz por aquí, un pié por allá, un estómago que se encoje de miedo, unos ojos que lloran de alegría…Manuel que lleva de baja dos meses tras la pérdida de su hijo, Clara que se pasa horas y horas bebiendo porque no encuentra  trabajo.

Los seres humanos estamos compuestos por  un cerebro triúnico: un cerebro visceral e instintivo, un cerebro mamífero o emocional y un cerebro humano, que interpreta nuestra experiencia y organiza nuestra interacción con el mundo, un cerebro que piensa.

Para que las personas adultas y las criaturas estemos sanas, debe haber armonía entre estos tres cerebros, la salud debe ser integral: física, emocional, mental, espiritual y social y para alcanzar las personas debemos ser y estar conscientes de lo nuestro, de nuestras necesidades y hacernos responsables de ellas. Todo ello basado en un aquí y ahora, en el presente.

Para saber lo que necesitamos, la importancia “del otro” es absoluta ya que  aprendemos a través de la interacción con las personas que nos rodean: en un primer momento con las “mamás” y “papás”con las que hacemos un vínculo que posteriormente, condicionará en mayor o medida, nuestras relaciones fuera del ámbito familiar.

Emociones

El vínculo con mamás y papás y la forma en la que ellas y ellos satisficieron nuestras necesidades, influirá en gran medida, en cómo nos las cubrimos a nosotros y nosotras mismas cuando somos adultos.  Por norma general, el ámbito emocional, no ha sido trabajado ni mirado.  La importancia de una buena autorregulación emocional es vital para enterarnos de qué nos pasa y de qué necesitamos.

Mi trabajo con las criaturas y las mamás y papás se centra principalmente en este ámbito, en la atención al niño y niñas, en la mirada tierna y amorosa a esa criatura pequeñita que depende del adulto para que le devuelva lo que le pasa, para que le sirva de espejo y de guía para autoconocerse y autorregularse.

Literatura

Y es aquí donde entra el fabuloso mundo de la literatura. Para mi los libros y los cuentos principalmente, también son espejos donde las personas nos miramos: ese personaje misterioso y atrevido que tanto nos atrae, esa aventura que ha estado dando vueltas en nuestra cabeza mil y una veces y de repente un día vemos plasmada en una hoja…

Es una forma de contactar con nuestro mundo interno de una manera cuidadosa, sin exposición y sin crítica directa a uno o una misma.

En el caso de los niños y niñas, contamos un recurso que les es propio por su periodo evolutivo: LA FANTASÍA Y LA IMAGINACIÓN.  Decía Albert Einstein “la imaginación es más importante que el conocimiento”. Esa imaginación que nos permite generar representaciones mentales de lo que percibimos mediante los sentidos, en ausencia de estos y por lo tanto, de movilizar todo el campo emocional.

Cuando cuentas un cuento, criaturas y adultos dan la mano a ese personaje que tiene mucho miedo, que tiene mucha rabia, que tiene mucha tristeza y le acompañan en su recorrido, en el camino que emprende para sentir la emoción que tenga, verla, ponerla en común, pedir ayuda y aceptar y resolver eso que siente.  Y vas viendo como los ojos de los más pequeñitos van cambiando. Y observas como las mamás y papás conectan con su niño y niña interna y desde ahí, consiguen ver a sus hijos e hijas, comprendiendo la hermosa y frágil etapa en la que se encuentran.

Termino con el párrafo de un estupendo libro “Los niños, el miedo y los cuentos” de Ana Guitiérrez y Pedro Moreno de la colección AMAE que dirige una de mis grandes maestras Loretta Cornejo.

“En este sentido, tanto con niños como con adultos, las estructuras metafóricas, los relatos y los cuentos te transportan a ese mundo, a esos moementos en los que asumiendo desde el la razón que seguimos donde estamos, las emociones afloran proyectándose en las imágenes que le sugerimos y se mueven. Se reorganizan gracias a la solución que le sugerimos y que les tranquiliza desde “el darse cuenta emocional””.

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ALEGRÍA

“La alegría es la emoción relacionada con la sensación de satisfacción en el aquí y ahora. Conectamos con ella cuando nos ocurren acontecimientos positivos, cuando logramos alguna meta que nos habíamos propuesto o tenemos una sensación placentera. Se produce en situaciones que nos confirman nuestro valor como persona.”.

Macarena Chías y José Zurita nos presentan así la emoción de la alegría.

Hace unos meses en un cuentacuentos, pregunté a los niños y niñas qué cosas les hacían sentirse alegres. Para mi sorpresa, se hizo un gran silencio y tan sólo un par de peques dijeron algo. Esto me hizo reflexionar y pensar que esta emoción, a pesar de todo el “boom” que rodea a la psicología positiva, no está muy mirada en torno al ámbito infantil. Quizá sea que cuando hablamos de niños y niñas, se nos viene directamente la imagen de criaturas riendo, como si esta emoción les fuera propia. Y claro está, que esto no es así, que la alegría también hay que transitarla y “educarla”.

En el día a día hay muchos momentos en los que la alegría está presente. Al igual que en la emoción del PODER está íntimamente relacionada con la autoestima: cuando trabajamos y conseguimos lo que queremos, la alegría nos inunda.

Su expresión es la risa, la risa auténtica y sana que nos abre al mundo, a los demás y nos anima a compartir.

¿Cómo podemos validar esta emoción?

  • Diciendo cosas del tipo: “cómo me gusta cuando te ríes, cuando te muestras tan contento”.
  • Con gestos o actitudes aprobadoras (abrazos, caricias…)
  • MIRANDO la vida emocional de nuestros peques y preguntando. Si un día los vemos muy alegres, podemos preguntar qué es lo que hace que se sienta así.
  • Mostrarles nuestra alegría: cantando, riendo con ellos y ellas, jugando.
  • Rescatando a nuestro Niño y a nuestra Niña interior.
  • Mostrándoles los momentos y acciones no adecuados: por ejemplo reírse de un amigo o amiga.

A veces, todo este torrente de alegría nos puede abrumar, es lícito y normal y también es muy importante no descalificar de forma sistemática las manifestaciones sanas de alegría.

Los niños y las niñas alegres, son ruidosos, se mueven, son espontáneos y exploran. La sonrisa inunda sus caras y sus ojos brillan. Acompañar desde el “permiso a mostrarse alegres” les ayudará a sentir y MANIFESTAR esta emoción.

 

 

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MIEDO

El miedo es una emoción que nos provoca sensaciones desagradables. Pese a la poca fama que esta emoción tiene y lo poco aceptado que en ocasiones es, el miedo es el “chivato” que nos avisa de los peligros y hace que nos pongamos en alerta y en tensión. ¡¡ES UN GRAN PROTECTOR!!.

Existen diferentes formas de reaccionar ante una situación o cosa que nos de miedo. Según estudios realizados en animales, podemos diferenciar tres tipos:

  • Huida
  • Lucha
  • Pasividad (paralización, agitación, sobreadaptación, respuesta pasiva-agresiva)

La causa principal del miedo en niños y niñas es la pérdida del AMOR de su madre y de su padre:  el MIEDO AL ABANDONO.

También sienten mucho miedo ante determinadas conductas, como los enfados. Cuando una criatura ve a su padre o madre enfadados, cree que ya no se les quiere. A parte de este miedo, existe otro tipo, el miedo lógico, asociado a elementos de la realidad que se perciben como amenazantes o peligrosos y que aparece dependiendo el periodo evolutivo:

  • 6 meses: estímulos nuevos
  • 9 meses a 2 años: separación de la madre
  • 3 años: miedo a los perros
  • 4-6 años: cuando son dejados en el colegio, miedo a que no vuelvan a por ellos.

 

¿Qué podemos hacer los adultos para ayudar a los peques con el miedo?

Me parece importante transmitirles que el miedo es una emoción normal, y que todas y todos lo tenemos.

Aquí os dejo algunos consejos:

  1. Acompañándolos: el adulto debe mirar el miedo del niño acogiéndolo y validándolo. Recordemos LLORAR ES UN DERECHO DEL NIÑO Y LA NIÑA.
  2. Con amor.
  3. Sin crítica, menosprecio, sorpresa o burla. (¿esto te da miedo?/ no es para tanto/ ¡oye ladrar al perro y llora jajajajajaj)
  4. Dibujándolo.
  5. Metiendo su miedo en una caja.
  6. Contándole cuentos donde el protagonista vence su miedo.
  7. Dando mucho AMOR.
  8. Con contacto y comprensión.

Aunque lo que más calmará a los niños y niñas será sentir la protección, aceptación y seguridad de los brazos de mamás y papás.

Bueno, y dándoles mucho amor (no se si lo había dicho antes 😉 )

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AMOR

Me apetecía mucho muchísimo comenzar por esta emoción, la emoción del AMOR.

La considero un imprescindible para la supervivencia HUMANA. Es el amor de mamá, papá o la figura de apego principal de niños o niñas lo que hace que cree el vínculo que nos une para VIVIR.

En algunas ocasiones hablando con amigas, salió el tema del AMOR INCONDICIONAL.

Siempre me chirrió eso de amar a toda costa a una pareja o a un amigo o amiga. ¡¡Que complicado me parece!!. En este tipo de conversaciones fue donde empecé a ver que esa emoción tan solo me cuadraba en casa, en familia, en la relación de madres o padres para con sus hijas e hijos.

Las criaturas necesitan que las quieran porque sí, por el simple hecho de existir. ¿Y por qué es tan importante que a las niñas y niños les llegue esta incondicionalidad?. Porque este amor inspira confianza y esta confianza, se va integrando dentro de ellos, haciéndola suya.

¡¡La energía del confiar en uno mismo es ESENCIAL!!

Sentirse queridos por los demás es una necesidad básica para todas y todos. Va a permitir que los peques tengan un buen desarrollo emocional. Incorporar el amor que recibimos, hará que construyamos nuestra propia autoestima junto con nuestro autoconcepto y autoaceptación. El amor permitirá que las criaturas afronten la vida con SEGURIDAD.

¿Y como hacemos para darles amor?

Os voy a dar un pequeño adelanto, sacado del libro de “Emocionarte con los niños” de Macarena Chías y José Zurita, que me ha gustado muchísimo:

Las niñas y niños sienten amor:

  • Cuando les miran y les prestan atención.
  • Cuando les sonríen y les expresan su afecto.
  • Cuando les alimentan, limpian o intentan saber qué es lo que necesitan.
  • Cuando les escuchan (su balbuceo cuando son bebés y, años más tarde, lo que les dicen de forma clara y comprensible).
  • Cuando responden a sus preguntas.
  • Cuando les explican las cosas que no entienden.
  • Cuando les enseñan lo que deben hacer o lo que no deben hacer.
  • Cuando les dedican tiempo para jugar o simplemente para estar juntos.
  • Cuando se preocupan por su salud, por si sienten frío o calor.
  • Cuando les preguntan cómo se siente su niño o niña, si está feliz, triste, molesto, o tiene miedo.

Un besazo grande llenito de AMOR.

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COMO ACOMPAÑAR EMOCIONALMENTE A TU HIJO O HIJA

 

Cada uno de nosotros y nosotras, como adultos, tenemos una forma de vivir y gestionar las emociones. La forma en la que nos vinculamos a nuestra mamá y papá y el modo en el que ellos y nuestro entorno de crianza gestionaran el ámbito emocional, va a influir en la forma en la que tratemos y enseñemos la gestión de emociones a nuestros peques.

Aquí de nuevo me paro para repetir algo que me parece muy importante teniendo en cuenta el “BOOM EMOCIONAL” de los últimos tiempos y el destape de “nuevas” formas de educar: TODOS, TODOS LOS PADRES Y MADRES, hacen lo que creen mejor para sus hijos e hijas. Estoy segura que el AMOR mueve la gran mayoría de sus decisiones y que sus intenciones son siempre las de dar a su hija o hijo todo lo mejor.

Pese a ello, y como he comentado anteriormente, TODOS y TODAS tenemos una historia y a veces, nuestras heridas de peques y nuestras tareas de adultos, dan como resultado una intencionalidad en la crianza, más dirigida a nosotros y nosotras mismas, que a las criaturas.

Por supuesto, no es tarea fácil ser conscientes de ello las 24 horas del día y que además,  el ritmo actual nos deje actuar.

Por todo ello,  os dejo una serie de orientaciones y consejos que creo os pueden ayudar: (os las dejo desde el respeto, la humildad y el AMOR). 

1º La educación de adulto a niño (una relación VERTICAL, en la que alguien “manda” sobre otro), la intención de lo que hacemos y enseñamos, debe ir dirigida al NIÑO O NIÑA. ¿Os imagináis ir al médico con un esguince y que os recetara vitamina C porque él está resfriado?.

2º Los niños y niñas observan y ven como expresáis y vivís las emociones. DAOS EL PERMISO DE SENTIR Y MOSTRAR y por supuesto de EXPLICAR a la criatura qué es lo que pasa, siempre acorde a su edad. Si os han dado una buena noticia  y estáis MUY FELICES…¡DECIDLO!.

3º Los niños y niñas necesitan poner nombre a lo que sienten. Si al peque se le rompe un juguete y llora, el adulto acompaña y enseña esa emoción: “Vaya el juguete se ha roto y eso te ha puesto muy triste”.

4º El niño necesita una “devolución de información” inmediata y ADECUADA. Y en el “adecuado” me paro. Este punto no resulta nada fácil. Adecuado significa, que cuando veáis a vuestro hijo de 3 años que va corriendo feliz por la calle y se cae, no correr DESPAVORIDOS hacia él. Incluso con el tiempo, deberemos esperar a que él solito se levante del suelo. (ufffffffff ¡qué difícil!)

5º Lo que decimos debe ir de la mano de lo hacemos. ¿Os acordáis de “los niños son expertos en lenguaje no verbal” de la entrada anterior?. Si HABLAMOS de tranquilidad, debemos TRANSMITIRLA.

6º Y esta última, os la dice mi niña interior: Por favor, NO IGNORÉIS. No nos ayuda. 😦

 

RECORDAD: Las criaturas verán el mundo de la forma en la que vosotros y vosotras se lo enseñéis. Con el tiempo, irá al colegio, a actividades extraescolares, a reuniones con los primos, jugará con sus vecinas, etc… e irá aprendiendo de los mundos de los otros. Aunque, la BASE, la estación desde la que ellos y ellas viajarán, será la que vosotros y vosotras le hayáis enseñado a construir.

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LAS EMOCIONES EN LOS NIÑOS Y NIÑAS

Al nacer, los niños son pura EMOCIÓN. Con el tiempo y  crecimiento y con la influencia de su ambiente, niñas y niños aprenderán a gestionar todo ese torrente emocional con el que se presentan al mundo.

Y es que, ¡no les queda otra opción!. ¿De qué forma sabríamos que tienen hambre? ¿cómo podríamos adivinar que les duele algo? ¿Cómo podría sentir el adulto el amor de su hijo?.Al no poseer lenguaje, el niño NECESITA de sus emociones y de su expresión para poder SOBREVIVIR, es su forma de decirnos “Quiero comer”, “Tengo miedo” o “Eso no me gusta”.

¿Cómo son las emociones en los niños?

Intensas. Y da igual lo “grave” que sea aquello que les ha pasado, responderán con intensidad.

Frecuentes. Teniendo en cuenta que es su principal sistema de comunicación, es normal ver al niño pasando de una emoción a otra.

Rápidamente cambiantes. ¿Habéis visto alguna vez a un niño llorando desconsolado porque se ha caído y al segundo riéndose?.

En evolución. Las emociones van cambiando en cuanto a su intensidad. Por ejemplo, la rabia y su demostración será más protagonista en ciertos periodos de edad, que en otros.

Muy a tener en cuenta: niñas y niños (sobretodo los que aún no hablan), son expertos en comunicación no verbal y en percibir la emoción del otro. Es como si hubieran nacido con un Máster Emocional, por lo que a la hora de moveros en casa, en el caso de mamás y papás o la escuela o colegio, tened claro que aquello que sentís, a los niños y niñas les está llegando.

En la próxima entrada hablaré de EL PAPEL DEL ADULTO EN LA GESTIÓN EMOCIONAL DEL NIÑO Y NIÑA.

Espero que os haya sido de ayuda.

¡UN ABRAZO!.

 

 

 

 

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RABIA

La rabia como emoción, tiene infinidad de nombres: cólera, ira, enfado, rabieta, etc…aunque la sensación es la misma, ese fuego que sube por todo el cuerpo y que suele ser desencadenada por un determinado estimulo general, un ataque o una frustación. Es una emoción activa, que nos mueve y que tiende a querer salir de nosotros. La rabia, como todas las emociones es útil y nos permite defendernos tanto a nosotros cuando nos sentimos atacados, como cuando vemos que atacan a otro.

Creo que de todas las emociones es la que he visto más veces criticar y anular, principalmente porque su descarga está asociada a violencia y por lo tanto su expresión también.

Me parece importantísimo aprender a gestionar la rabia de manera adecuada, canalizando toda la energía que acumulada dentro de nosotros, pide salir para poder quedar en paz.

  • En primer lugar debemos aprender a ver cuando el niño o niña está empezando a enfadarse. Esto se aprende a base de mirar y mirar. La rabia empieza a manifestarse a partir del 3 o 4 mes de vida. Como en todo el aprendizaje emocional, enseñar a IDENTIFICAR la sensación con la emoción es el primero de los pasos.
  • Siempre, siempre se pone al niño o niña el LIMITE de no hacerse daño a sí mismo, a otro o destruir algo que no se haya preparado expresamente para ello.
  • Este último punto lo considero PRIMORDIAL: indicar al niño que siempre puede expresar y mostrar su enfado. Nosotros, los adultos, lo vamos a querer SIEMPRE y lo vamos a acompañar desde AMOR que le tenemos.

¿Y cómo se hace para que los peques saquen toda la ira?

Normalmente, la ira saldrá por dos principales canales: la garganta (gritos, gruñidos, palabras, etc…) y por actividad física (patadas, puñetazos, carreras, mordiscos, etc..)

Yo soy muy de “cojines para pegar”. Siempre he tenido alguno específico para ello y los peques han aprendido a utilizarlo y a descargar (puñetazos, manotazos, bocados, etc…) todo SOLO sobre ese cojín. Por supuesto, hasta que aprenden, los juguetes, libros o aquello que estuviera cerca, ha volado por toda la estancia. Este asunto no es sencillo de gestionar.

Existen muchos más recursos donde la clave es DESCARGAR LA ENERGÍA que la rabia MUEVE: romper periódicos, hacer muñecos con plastilina de lo que nos enfada y luego aplastarlo, arcilla (esta es la que más me gusta), dibujar el enfado y romperlo, etc..

El que utilizo para mí misma es BAILAR. De hecho tengo una lista en Spotify que se llama ENERGÍA. Cuando estoy muy enfadada me la pongo y bailo y bailo hasta descargar completamente. Con los niños también la he utilizado y además de sacar todo para afuera, enseguida cambian la emoción y se conectan con el bienestar y la alegría.

Sé que esta emoción preocupa muchísimo a las familias y he de decir que ha sido una de las que por mi historia personal, más me ha costado gestionar con los peques.

Espero que esta entrada os haya gustado y os haya sido de ayuda.

Un abrazote gigante.